viernes, 29 de mayo de 2015

Thomas

Thomas entra en su oficina y enciende el ordenador. Revisa rápidamente los correos. Le esperan y no quiere hacer esperar más de la cuenta. Cuando te piden un favor, hacer esperar siempre es importante y más con los Españoles, poco puntuales en general. 

Entra en la sala de juntas y allí le esperan tres personas, todas pulcramente vestidas y peinadas. Trajes caros, cara bronceada y cuerpos esculpidos de gimnasio. Después de las presentaciones , se va directamente al grano:

- Necesitamos acumular una cantidad relevante de liquidez en una cuenta opaca. Es necesario no poder trazar ni las entradas ni, por supuesto, las salidas de dinero. 

- No hay problema, indica Thomas. Ya nos conocen tenemos experiencia en transacciones similares. 

- Además, necesitamos acceso cifrado y electrónico de alta velocidad al mercado secundario - añaden los abogados. 

- Eso es trivial. Estamos especializados 

- Y por ultimo, - le cortan en seco - toda la información en tiempo real de todos los movimientos de compra venta a nivel mundial.

Thomas se calla. No le ha gustado que le corten y menos la ultima petición. Le entran dudas de quien tiene delante. Precavido, lanza una pregunta para ganar tiempo: 

- ¿qué volumen de liquidez se estima podría tener la cuenta?

- Entre 1,5 y 2 veces el tamaño del balance de este banco...

Thomas se ha equivocado con sus nuevos clientes...


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