El jefe sale a buscarme, me mira largamente sin decir palabra sin acercarse. Con un escueto "vamos" me hace pasar.
Cuando cruzo la puerta, hago un esfuerzo para no quedarme parado. Mientras me siento, se cierra la puerta.
Todos me miran pero nadie me habla. Sin mayores explicaciones, el jefe entra de lleno en la operación. Me voy quedando con los detalles más importantes mientras leo el informe y escucho. Esta vez no hay mapas de apoyo ni caras en las pantallas. Solo un informe muy conciso catalogado como máxima prioridad y secreto.
Veo la firma al final del informe del ministro y el presidente. Miro la jefe, el me mira y asiente con los ojos.
Me desean buena suerte, el secretario de estado me recuerda lo importante de la operación para el presidente.
Ya, ya. Operación política. No me gusta.
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